A la cárcel por acosador: violó la perimetral hostigando a su víctima con transferencias de Mercado Pago
La Justicia de La Pampa condenó a un hombre a dos años y dos meses de prisión efectiva. Además de realizar 66 llamadas, el agresor le envió dinero por la billetera virtual en 11 oportunidades para sortear la falta de contacto. El celular usado para el acoso fue decomisado y donado a fines sociales.
En un claro ejemplo de cómo el hostigamiento en contextos de violencia de género se adapta a las nuevas tecnologías, un hombre fue condenado a prisión de cumplimiento efectivo en Santa Rosa tras comprobarse un asfixiante acoso hacia una mujer, el cual incluyó decenas de llamadas y múltiples transferencias a través de Mercado Pago.
El fallo, dictado por el juez de Control Néstor Daniel Ralli en el marco de un juicio abreviado, resolvió imponer una pena unificada de dos años y dos meses tras las rejas. El condenado, de 60 años y oriundo de la localidad bonaerense de Darregueira, violó abiertamente una orden de prohibición de acercamiento y contacto absoluto que había sido dispuesta por el juez Carlos René Ordas el 16 de febrero de 2026.
Lo llamativo y alarmante del caso fue la mecánica del hostigamiento. Apenas 48 horas después de ser notificado de la perimetral judicial, el agresor desató su asedio. Según la investigación encabezada por la fiscal Alejandra G. Moyano González, entre el 18 y el 27 de febrero el sujeto realizó 66 llamadas telefónicas. Ante los intentos fallidos de contacto, acudió a una táctica digital cada vez más frecuente entre los acosadores bloqueados en WhatsApp o redes sociales: realizar transferencias mínimas en billeteras virtuales para enviar notificaciones. A lo largo de esos días, le hizo a la víctima 11 envíos de 1.000 pesos cada uno a su cuenta de Mercado Pago.
Como el imputado ya arrastraba una condena en suspenso dictada en septiembre de 2022 en General Acha, la Justicia decidió revocarle el beneficio de la condicionalidad. Tras un acuerdo refrendado por su propio abogado defensor, Alberto Emanuel Morales, se lo declaró reincidente y fue enviado directo a una celda.
Como corolario del fallo, el juez Ralli dispuso una medida ejemplar: el teléfono celular Motorola G13 que el sujeto utilizó para consumar el delito de desobediencia judicial fue decomisado. Tras ser reseteado a sus valores de fábrica, el aparato no volverá a sus manos, sino que será donado al Ministerio de Desarrollo Social de la provincia de La Pampa.

